En el siguiente gráfico expongo algunos de los conceptos fundamentales de la Terapia Gestalt, su interrelación y su situación a través del trascurso del proceso de contacto, según mi punto de vista y a partir de la lectura del PHG.
Clicad aquí para enlazar con la página de Gestaltnet donde está colgado.
Paco Giner
Psicoterapeuta Gestalt
jueves 26 de enero de 2012
lunes 23 de enero de 2012
Mi religión y mi terapia
En cuanto a mi forma de ver la religión, parto de que existen tres realidades:
-Dios, que es la totalidad de la naturaleza, todo lo que hay, todo lo que existe en este momento, incluyendo todos sus elementos y las fuerzas que los rigen, tanto lo que conocemos como lo desconocido,
-la consciencia, que es la acción de unir dos realidades. Ser consciente de algo es aceptar, es identificarse con, es hacerse uno con ese algo, y
-el ser humano, que es el sujeto de las experiencias, el receptor de las vivencias producidas por la acción de la consciencia, siendo, a su vez, el responsable de su manejo, pues cada ser humano posee esta capacidad de ser consciente.
Así, la consciencia es lo que une al ser humano con Dios, es la práctica de la religión, en el sentido etimológico de la palabra, es lo que nos re-liga a Dios. Estar consciente de lo que hay en el presente es estar con Dios, puesto que todo lo que existe en el presente forma parte de la naturaleza, de la totalidad. Y no estar consciente del presente, no querer ver ni oír lo que está ahí, es no estar con Dios.
"Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad" (Evangelio según Tomás)
"Cuando hagáis de los dos uno, os convertiréis en hijos de la humanidad" (Evangelio según Tomás)
Aquí es donde se une mi religión y mi terapia, en el sentido de que tanto la terapia como la religión en las que creo, se basan en la toma de consciencia, es el mismo camino en ambos casos. Aceptar o ser consciente de mis sensaciones, de mi cuerpo, de mis deseos, de mis actos, de las personas que tengo cerca, de mi entorno, de mis relaciones... es el camino tanto hacia la salud psicológica como hacia la unión con Dios.
Creo que este es un camino de elección personal y que en ningún caso, como decía en el artículo anterior, es oportuno ni conveniente tratar de imponérselo a nadie. Tanto en el caso del acompañamiento terapéutico como en el espiritual, se trata de eso, de acompañar en este camino de toma de consciencia a quien, por voluntad y deseo propios, nos lo pida, y el acompañante hará, en cada caso, lo que pueda y sepa hacer.
viernes 11 de noviembre de 2011
Peligros de la toma de consciencia
A raíz de una experiencia que me contó una terapeuta, de un episodio de la serie “En Terapia” y de la película “Melancolía”, quiero compartir aquí posibles peligros de la toma de consciencia.
En cuanto al primer caso, una terapeuta experimentada me contó que una paciente suya de mediana edad se había dado cuenta, tras varias sesiones de terapia, que no estaba a gusto en su matrimonio y que la vía laboral que había escogido no le satisfacía, pues había ido dejando de lado aquello que más le satisfacía. Esta “nueva situación” la experimentaba con angustia e impotencia, pues la vida monótona y sin sobresaltos que llevaba hasta entonces se había convertido en algo insoportable, y no se veía capaz ni con la fuerza o el valor suficientes como para afrontar los cambios que le conducirían a una vida más plena y acorde a sus deseos.
El segundo caso, de la serie “En Terapia”, se trata de un paciente que era piloto del ejército, un puesto que requiere gran concentración y una gran capacidad de reacción ante posibles imprevistos. Este paciente falleció en un accidente de aviación mientras realizaba una acrobacias de exhibición. Pues bien, el padre del piloto se presentó en la consulta del terapeuta dejando caer que quizá fue el estado de auto-reflexión en el que se encontraba su hijo últimamente, debido al proceso terapéutico que estaba llevando a cabo, lo que le impidió reaccionar de la manera en que antes lo hacía, y que, por lo tanto, la terapia pudo ser facilitadora del accidente de su hijo.
En cuanto a la película de Lars Von Trier, es la toma de consciencia de una muerte inminente que se avecina, lo que provoca en algunos personajes estados de angustia y desesperación, y de la que se mantienen a salvo las personas que no se dan cuenta de esto, es decir, los que no saben que se van a morir o los no quieren verlo.
En los tres casos, es la no-consciencia lo que les mantiene “a salvo”. El organismo humano es muy sabio y mantiene oculto a la consciencia aquello a lo que no es capaz de hacerle frente, o aquello que funciona mejor de manera automática, o aquello que no vale la pena sacar a la luz,... Por ello, creo que hay que ser cautos a la hora de facilitar la toma de consciencia de algo, y habría que preguntarse antes si es pertinente hacerlo y para qué, o si, por el contrario, es mejor mantenerlo en el fondo.
En el caso de que el paciente pueda no estar preparado para afrontar algo, el terapeuta debería ir proporcionando un soporte adecuado a los pequeños darse cuenta que se se van produciendo y no “despertarle” sin más a lo que no va a saber hacer frente. Proporcionarle o tratar de poner en marcha los recursos que va a necesitar para hacer frente a la nueva situación. En este sentido, creo que la posición del terapeuta no debe ser intrusiva, sino de acompañamiento, viendo simplemente cuál es el paso siguiente que el paciente puede y quiere dar, y ver si cuenta con el apoyo suficiente, ya sea en sí mismo o en su entorno, como para dar ese paso. Creo que los pasos los debe dar el paciente por propia iniciativa, y aquí entrará la sabiduría del organismo al decidir hacia dónde y hasta dónde, y no el terapeuta, pues si los pasos y la guía las lleva el terapeuta, será probablemente la necesidad de este la que se esté tratando de satisfacer y llevar al paciente a donde y como el terapeuta quiere que vaya. Y el terapeuta quizá sí cuente con los recursos necesarios para afrontar cierta situación, pero si el paciente no cuenta con el mínimo soporte necesario, el bloqueo que se crea puede ser mayor que el que había al principio.
Esto respecto al primer y al tercer caso, y respecto al segundo, creo que hay que tener en cuenta que un proceso terapéutico profundo, conlleva el replanteamiento de aspectos importantes de la propia vida, tanto laborales, como relacionales o acerca de uno mismo, lo que conlleva cierto estado de confusión e introspección, lo que puede interferir en algunos comportamientos hasta ese momento automáticos.
La toma de consciencia es la gran herramienta para el cambio y, como toda herramienta, hay que tener en cuenta cómo y dónde aplicarla.
En el caso de que el paciente pueda no estar preparado para afrontar algo, el terapeuta debería ir proporcionando un soporte adecuado a los pequeños darse cuenta que se se van produciendo y no “despertarle” sin más a lo que no va a saber hacer frente. Proporcionarle o tratar de poner en marcha los recursos que va a necesitar para hacer frente a la nueva situación. En este sentido, creo que la posición del terapeuta no debe ser intrusiva, sino de acompañamiento, viendo simplemente cuál es el paso siguiente que el paciente puede y quiere dar, y ver si cuenta con el apoyo suficiente, ya sea en sí mismo o en su entorno, como para dar ese paso. Creo que los pasos los debe dar el paciente por propia iniciativa, y aquí entrará la sabiduría del organismo al decidir hacia dónde y hasta dónde, y no el terapeuta, pues si los pasos y la guía las lleva el terapeuta, será probablemente la necesidad de este la que se esté tratando de satisfacer y llevar al paciente a donde y como el terapeuta quiere que vaya. Y el terapeuta quizá sí cuente con los recursos necesarios para afrontar cierta situación, pero si el paciente no cuenta con el mínimo soporte necesario, el bloqueo que se crea puede ser mayor que el que había al principio.
Esto respecto al primer y al tercer caso, y respecto al segundo, creo que hay que tener en cuenta que un proceso terapéutico profundo, conlleva el replanteamiento de aspectos importantes de la propia vida, tanto laborales, como relacionales o acerca de uno mismo, lo que conlleva cierto estado de confusión e introspección, lo que puede interferir en algunos comportamientos hasta ese momento automáticos.
La toma de consciencia es la gran herramienta para el cambio y, como toda herramienta, hay que tener en cuenta cómo y dónde aplicarla.
miércoles 28 de septiembre de 2011
Nos hundimos
En mi opinión, la situación de crisis actual requiere de una toma de consciencia generalizada. Así como en el escrito anterior decía que el darnos cuenta de algo a veces nos provoca un estado de decaimiento, en este caso, es el estado de decaimiento lo que provoca, o debería, un darnos cuenta.
La crisis económica nos ha obligado a detener la inercia del "siempre más" en la que estábamos inmersos, en la que todo valía mientras sirviera a este propósito. Nuestra manera de avanzar en el sistema establecido es como esos lagartos que andan por encima del agua y que, mientras vayan muy rápidos, pueden seguir caminando. Pero ahora que la velocidad se ha detenido y nos hundimos, nos damos cuenta que la base en la que nos sustentábamos ya no es válida. Es por lo tanto el momento de crear una nueva base, unos nuevos valores, un nuevo sistema de apoyo, una nueva forma de movimiento, de organización social. Para ello es necesario tomar consciencia primero de nuestra situación actual, de que estamos andando sobre el agua y que es eso lo que hace que nos hundamos, lo que creo que todavía no es algo generalizado. Aún muchos piensan que la mejor manera de seguir es coger más velocidad, lo cuál puede ser cierto a corto plazo pero que nos volverá a hundir aún más en un breve espacio de tiempo. Por otra parte, no hay actualmente ni la energía ni la confianza suficientes para volver a coger esa velocidad.
En resumen, ha llegado el momento de realizar una toma de consciencia social y preguntarnos, cada uno y como globalidad, dónde estamos, qué estamos haciendo, qué está provocando lo que hacemos, y de plantearnos si es esto lo que queremos. Parece ser que la crisis es la única manera que ha habido de pararnos y mirarnos a nosotros mismos, ha sido necesaria para darnos cuenta, y en este sentido puede haber sido muy positiva.
Después de hacernos conscientes de nuestra situación, vendrá el paso de decidir dónde queremos y podemos apoyarnos, encontrando o creando una nueva estructura de sustentación, decidiendo qué es lo importante para nosotros y qué no lo es, qué es lo que verdaderamente necesitamos, a qué queremos dar prioridad, hacia dónde queremos comenzar a caminar a partir de ahora y cómo. Y es a partir de ahí donde podremos ir construyendo algo nuevo, en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno.
Ojalá que logremos hacer de esta situación el punto de inflexión que nos lleve a un crecimiento (en el sentido de maduración, de toma de consciencia, de cambio, de mayor responsabilidad,...) social.
La crisis económica nos ha obligado a detener la inercia del "siempre más" en la que estábamos inmersos, en la que todo valía mientras sirviera a este propósito. Nuestra manera de avanzar en el sistema establecido es como esos lagartos que andan por encima del agua y que, mientras vayan muy rápidos, pueden seguir caminando. Pero ahora que la velocidad se ha detenido y nos hundimos, nos damos cuenta que la base en la que nos sustentábamos ya no es válida. Es por lo tanto el momento de crear una nueva base, unos nuevos valores, un nuevo sistema de apoyo, una nueva forma de movimiento, de organización social. Para ello es necesario tomar consciencia primero de nuestra situación actual, de que estamos andando sobre el agua y que es eso lo que hace que nos hundamos, lo que creo que todavía no es algo generalizado. Aún muchos piensan que la mejor manera de seguir es coger más velocidad, lo cuál puede ser cierto a corto plazo pero que nos volverá a hundir aún más en un breve espacio de tiempo. Por otra parte, no hay actualmente ni la energía ni la confianza suficientes para volver a coger esa velocidad.
En resumen, ha llegado el momento de realizar una toma de consciencia social y preguntarnos, cada uno y como globalidad, dónde estamos, qué estamos haciendo, qué está provocando lo que hacemos, y de plantearnos si es esto lo que queremos. Parece ser que la crisis es la única manera que ha habido de pararnos y mirarnos a nosotros mismos, ha sido necesaria para darnos cuenta, y en este sentido puede haber sido muy positiva.
Después de hacernos conscientes de nuestra situación, vendrá el paso de decidir dónde queremos y podemos apoyarnos, encontrando o creando una nueva estructura de sustentación, decidiendo qué es lo importante para nosotros y qué no lo es, qué es lo que verdaderamente necesitamos, a qué queremos dar prioridad, hacia dónde queremos comenzar a caminar a partir de ahora y cómo. Y es a partir de ahí donde podremos ir construyendo algo nuevo, en armonía con nosotros mismos y con nuestro entorno.
Ojalá que logremos hacer de esta situación el punto de inflexión que nos lleve a un crecimiento (en el sentido de maduración, de toma de consciencia, de cambio, de mayor responsabilidad,...) social.
sábado 24 de septiembre de 2011
Aceptación
Qué difícil es a veces aceptar lo que uno es, sobre todo cuando lo que uno puede descubrir no está en armonía o a la altura de los ideales de uno mismo o de sus normas morales o de lo que a uno le gustaría ser o lo que él mismo o su entorno acepta. Cuando se produce esta incompatibilidad, el camino que normalmente escogemos es el del auto-engaño no consciente, el creer que somos como nuestro ideal o lo que más se acerque a lo que consideramos aceptable y deseable, que conlleva, en definitiva, el no vernos. Preferimos creer que somos de tal manera a ver lo que realmente somos, en una palabra, preferimos engañarnos a aceptarnos.
A mí me da tristeza darme cuenta que no soy como creía ser, una especie de melancolía, de sentimiento de fracaso, de decaimiento, aunque esto va unido a otro sentimiento, algo así como "esto era inevitable" o "¡es que realmente soy así! y por lo menos ahora me veo más nítidamente". Otra cosa que me ocurre es que, echando una mirada retrospectiva a mi vida, todo cobra mayor sentido, las piezas de mi vida encajan mejor unas con otras cuando mi idea de mi mismo sufre ese cambio al conocerme y aceptarme, me re-conozco más en mi historia. Otro cambio es que mis proyectos de futuro se adaptan a esta nueva imagen de mí mismo y, al menos en mi caso, se vuelven menos ambiciosos y más cercanos a mi realidad actual.
Son duros estos momentos de darnos cuenta, son como caer al suelo, y cuanto más es el desnivel de la caída, más dura es, más dolor nos causa. Lo bueno es que el suelo sobre el que se pisa ahora es más firme y nos sustenta mejor, y la curación es cuestión de tiempo. Con esto me surge que el crecer es más bien un camino de ir cayendo desde cierta altura y volver a levantarse para retomar el camino, pero esta vez, un poco más cerca del suelo.
-¿A qué huelen las nubes?
-No lo sé, pero te puedo decir a qué huele la tierra.
A mí me da tristeza darme cuenta que no soy como creía ser, una especie de melancolía, de sentimiento de fracaso, de decaimiento, aunque esto va unido a otro sentimiento, algo así como "esto era inevitable" o "¡es que realmente soy así! y por lo menos ahora me veo más nítidamente". Otra cosa que me ocurre es que, echando una mirada retrospectiva a mi vida, todo cobra mayor sentido, las piezas de mi vida encajan mejor unas con otras cuando mi idea de mi mismo sufre ese cambio al conocerme y aceptarme, me re-conozco más en mi historia. Otro cambio es que mis proyectos de futuro se adaptan a esta nueva imagen de mí mismo y, al menos en mi caso, se vuelven menos ambiciosos y más cercanos a mi realidad actual.
Son duros estos momentos de darnos cuenta, son como caer al suelo, y cuanto más es el desnivel de la caída, más dura es, más dolor nos causa. Lo bueno es que el suelo sobre el que se pisa ahora es más firme y nos sustenta mejor, y la curación es cuestión de tiempo. Con esto me surge que el crecer es más bien un camino de ir cayendo desde cierta altura y volver a levantarse para retomar el camino, pero esta vez, un poco más cerca del suelo.
-¿A qué huelen las nubes?
-No lo sé, pero te puedo decir a qué huele la tierra.
domingo 18 de septiembre de 2011
Desproporciones
El desequilibrio en las proporciones de los elefantes-jirafa de Dalí me recuerda al desequilibrio del ser humano, donde un inmenso poder es sustentado por una débil y enclenque consciencia.
El Hombre en la Tierra es como un mono jugando con una metralleta, parece que no somos conscientes de las consecuencias de lo que hacemos hasta que nos afectan directamente.
El Hombre en la Tierra es como un mono jugando con una metralleta, parece que no somos conscientes de las consecuencias de lo que hacemos hasta que nos afectan directamente.
domingo 4 de septiembre de 2011
miércoles 31 de agosto de 2011
La experiencia es intencional
Cualquier cosa que pensamos, hacemos, sentimos,... cualquier cosa que experimentamos, tiene una dirección de sentido, una intención, es funcional, trata de ir hacia algún sitio, es decir, no es algo fijo, sino que es un proceso y, por tanto, sigue cierto curso, viene de algún sitio y se dirige hacia algún otro. Nada en nuestra experiencia está parado, vivimos en un constante movimiento, rápido y variable o lento y monótono según el momento, pero que siempre es cambiante.
Esto es importante en la terapia porque nos hace darnos cuenta que todo tiene un significado, un propósito más o menos explícito, más o menos consciente. Cuanto menos conscientes seamos de este propósito, más desubicados y perdidos nos sentiremos, más desorientados estaremos en nuestro entorno. El terapeuta gestalt no juzga ningún comportamiento o sentimiento como bueno o malo, como adecuado o erróneo, sino que trata de sacar a la luz su sentido, su funcionalidad, para que el paciente, al tomar consciencia del cómo y del para qué de su forma de hacer, tenga a su disposición la información necesaria para seguir o para modificar su rumbo. A su vez, también sirve de campo de experimentación y prueba de nuevos recursos que le permitan explorar direcciones no exploradas y atrayentes para él.
En definitiva, siempre estamos caminando y todo camino tiene su sentido y puede ser adecuado. Pero en el momento en que nos sintamos incómodos en el nuestro, el primer paso es averiguar dónde estamos y hacia dónde nos estamos encaminando y para qué. Una vez averiguado esto, lo podremos modificar cuando nos demos cuenta de hacia dónde queremos ir ahora, qué posibles caminos se abren ante nosotros y de qué recursos disponemos.
domingo 28 de agosto de 2011
Ferran y el cambio
Últimamente están poniendo en la 2 unos documentales sobre Ferran Adrià, el cocinero catalán que, según aseguraba un gran cocinero francés, “Ha cambiado las reglas de juego”. Mientras veía fascinado uno de esos documentales, pensaba que era una de esas personas que, al parecer, se sienten de alguna manera encasillados en la forma de hacer conocida hasta ese momento y que se llegan a preguntar si habrá algo más allá, fuera de los límites establecidos. Una de esas personas que, una vez aprendido, dominado y asimilado lo que hasta ese momento existe, se ven arrastrados, quizá por la curiosidad, quizá por el riesgo, quizá por el placer, aquí sólo puedo especular, a probar, a experimentar en lo desconocido, a jugar “en el vacío”, sin unas bases preestablecidas. Bueno, en el vacío si miramos al futuro, puesto que ni él puede saber hacia dónde va, pero con una sólida base si miramos al pasado, y con una gran atención, cuidado e implicación si miramos en el presente.
Me siento deslumbrado y agradecido hacia esas personas que, en el ámbito que sea, han dado un paso hacia lo no conocido, que han confiado lo suficiente como para hacerlo, que han ampliado el mapa del resto de los mortales, aportándonos un mayor espacio, permitiéndonos mayor movilidad y flexibilidad, y que, sobre todo, nos están mostrando que es posible, en la vida de cada uno, el cambio, que los límites no son tan rígidos como a veces creemos y que, con un poco de confianza, consciencia en lo que se hace, riesgo y juego, el mundo está, casi a cada paso, dispuesto a ser reinventado y reconstruido por nosotros, en busca de una mayor satisfacción personal y social.
De la experiencia
"Con mi propia experiencia tendría bastante para hacerme sabio, si fuera buen estudiante."
Michel de Montaigne (1533-1592)
viernes 26 de agosto de 2011
Soltar el control
"El que persigue el conocimiento, adquiere tanto como puede cada día;
El que persigue al Tao, pierde tanto como puede cada día."
Lao Tse, 600 a.C. (apróx.)
"La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia"
Sócrates, 470-399 a.C.
"El ignorante afirma, el sabio duda"
Aristóteles, 384-322 a.C.
jueves 25 de agosto de 2011
miércoles 24 de agosto de 2011
Salud y Neurosis
En Terapia Gestalt (escuela de Nueva York), podríamos definir la salud como la confianza en la autorregulación de la propia naturaleza, aceptando lo que espontáneamente emerge,
y, por lo tanto la neurosis, como el exceso de control deliberado, tratando de forzar la aparición o la inhibición de lo que va surgiendo naturalmente momento a momento.
y, por lo tanto la neurosis, como el exceso de control deliberado, tratando de forzar la aparición o la inhibición de lo que va surgiendo naturalmente momento a momento.
martes 23 de agosto de 2011
Ahora
Ahora es...
Mañana será...
"Mañana será" habla
Mañana será...
"Mañana será" habla
de cómo ahora es.
Ahora estoy...
Me gustaría estar...
"Me gustaría estar" habla
Ahora estoy...
Me gustaría estar...
"Me gustaría estar" habla
de cómo ahora estoy.
Islitas de libertad
Mi libertad es elegir
dónde piso a cada paso.
Mas conociéndome a mí,
y por lo que ahora he encontrado,
sólo puedo conquistar
islitas de libertad.
dónde piso a cada paso.
Mas conociéndome a mí,
y por lo que ahora he encontrado,
sólo puedo conquistar
islitas de libertad.
"¿Cómo podría quererte no siendo libre, dime?" Federico García Lorca
En la naturaleza...
...lo único continuo es la discontinuidad
lo único homogéneo, la heterogeneidad
lo que permanece es el cambio
lo perfecto es la imperfección
y lo más común, la diversidad.
lo único homogéneo, la heterogeneidad
lo que permanece es el cambio
lo perfecto es la imperfección
y lo más común, la diversidad.
La razón sólo quiere razonar
y la ubicua naturaleza
y la ubicua naturaleza
serenamente inequívoca
sonríe al verla jugar.
Memoria corporal
Olvidos de un mar mojado,
de aquella espina clavada,
de aquel adiós apenado
con mi tristeza callada.
Todo surge en un momento
todo habita en el presente
despierta el cuerpo al encuentro,
pues mi olvido nunca muere.
de aquella espina clavada,
de aquel adiós apenado
con mi tristeza callada.
Todo surge en un momento
todo habita en el presente
despierta el cuerpo al encuentro,
pues mi olvido nunca muere.
Todo tiene sentido
Todo lo que surge es congruente con el entorno en el que nace, tiene sentido si tenemos en cuenta de dónde ha surgido. Cualquier idea que tengamos, comportamiento que hagamos o sentimiento que experimentemos en un momento, es armónico con el resto de "lo que hay" en ese momento en ese campo, no surge del vacío sino enraizado en el lugar y en el momento que le ha dado la vida. Y surge lo-que-tiene-que-surgir-y-no-otra-cosa, puesto que para que surgiera otra cosa, el lugar y el proceso del que nace tendría que haber sido otro.
En el lenguaje de la Terapia Gestalt, toda figura nace de y es sustentado por su fondo, y, si queremos cambiar una figura, lo que hay que cambiar no es la figura directamente, sino el fondo del que surge.
Mirada silenciada
El silencio de tu mirada acuna mi alma
la cuna de mi alma silencia tu mirada,
y mientras tu mirada calla en mi alma acunada
mi alma se acuna en tu mirada callada.
la cuna de mi alma silencia tu mirada,
y mientras tu mirada calla en mi alma acunada
mi alma se acuna en tu mirada callada.
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