miércoles 31 de agosto de 2011

La experiencia es intencional


Cualquier cosa que pensamos, hacemos, sentimos,... cualquier cosa que experimentamos, tiene una dirección de sentido, una intención, es funcional, trata de ir hacia algún sitio, es decir, no es algo fijo, sino que es un proceso y, por tanto, sigue cierto curso, viene de algún sitio y se dirige hacia algún otro. Nada en nuestra experiencia está parado, vivimos en un constante movimiento, rápido y variable o lento y monótono según el momento, pero que siempre es cambiante.

Esto es importante en la terapia porque nos hace darnos cuenta que todo tiene un significado, un propósito más o menos explícito, más o menos consciente. Cuanto menos conscientes seamos de este propósito, más desubicados y perdidos nos sentiremos, más desorientados estaremos en nuestro entorno. El terapeuta gestalt no juzga ningún comportamiento o sentimiento como bueno o malo, como adecuado o erróneo, sino que trata de sacar a la luz su sentido, su funcionalidad, para que el paciente, al tomar consciencia del cómo y del para qué de su forma de hacer, tenga a su disposición la información necesaria para seguir o para modificar su rumbo. A su vez, también sirve de campo de experimentación y prueba de nuevos recursos que le permitan explorar direcciones no exploradas y atrayentes para él.

En definitiva, siempre estamos caminando y todo camino tiene su sentido y puede ser adecuado. Pero en el momento en que nos sintamos incómodos en el nuestro, el primer paso es averiguar dónde estamos y hacia dónde nos estamos encaminando y para qué. Una vez averiguado esto, lo podremos modificar cuando nos demos cuenta de hacia dónde queremos ir ahora, qué posibles caminos se abren ante nosotros y de qué recursos disponemos.